Catedral de Jaén

En 1546 entró por primera en contacto con la catedral de Jaén cuando trabajó reparando la Torre del Relox. Dos años más tarde es convocado junto a Jerónimo Quijano y Pedro Machuca para decidir si se continuaba la seo giennense por la cabecera o se levantaba desde los pies. Todo ello acabó derivando en que firmase el contrato en 1553. Ocupó la maestría mayor hasta su muerte. Solo logró terminar la sacristía, sala capitular, galerías altas y capillas del lado sur que están más cercanas a la cabecera, pero su proyecto condicionó a los maestros mayores que trabajaron tras él. Estos pudieron seguir su diseño gracias a que Vandelvira legó en testamento a Alonso Barba el plano y la maqueta del edificio. Gracias a esto y a la importancia de la que gozaba el proyecto entre arquitectos y obispos, fue un diseño muy conocido, razón por la que, en América, a la hora de elevar una catedral, la seo giennense fuese una de las inspiraciones. Este es el motivo por el que la huella de la catedral de Jaén pueda verse en seos americanas como la de México, Puebla de los Ángeles, Cuzco o Mérida en Yucatán, entre otras.


Debido a su buena labor fue consultado en diversas obras, como el Hospital de Tavera en Toledo, la catedral de Sevilla, a cuya maestría llegó a optar en 1557 o la catedral de Guadix.


No debemos olvidar su labor en edificios civiles, como los diferentes palacios en Úbeda, el Hospital de Santiago en la misma localidad o los puentes de San Pablo en Cuenca, Ariza en Úbeda o el Puente sobre el Guadalquivir cerca de Baeza.